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| Cardenal Robert Francis Prevost. Chicago 14/09/1955 |
ROBERT FRANCIS PREVOST, ¿TIENE ASCENDENCIA ESPAÑOLA EL NUEVO PAPA?
Una investigación sobre los orígenes de Robert Francis Prevost, el nuevo pontífice nacido en Chicago, quizás descendiente de criollos hispanos.
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| Papa León XIV. Roma 08/05/2025 |
Robert Francis Prevost: descubriendo las raíces hispanas del Papa León XIV en Nueva Orleans
El mundo católico recibió con asombro, el 8 de mayo de 2025, la elección de Robert Francis Prevost como nuevo Sumo Pontífice. Al adoptar el nombre de León XIV, no solo marcó un hito como el primer Papa nacido en Estados Unidos, sino que también abrió una senda de curiosidad sobre sus orígenes, que parecen entrelazarse con los ecos del viejo imperio español en América.
Nacido en Chicago el 14 de septiembre de 1955, León XIV no ha dejado de sorprender por su sólida trayectoria pastoral, en particular en tierras hispanas como Perú, donde ejerció durante años con humildad y entrega. Pero es su ascendencia materna la que ha despertado mayor interés: una línea familiar que podría hundir sus raíces en territorios que fueron, durante siglos, posesión de la corona española, como Luisiana, Haití o Cuba.
El apellido Prevost delata un linaje francés o francocanadiense por vía paterna. Sin embargo, es en la rama materna donde se entreteje una historia más rica y mestiza. Su madre, Mildred Martínez (1912–1990), era hija de Joseph Nerval Martinez (1864–1926) y de Louise Baquie (1868–1945). Ambos nacieron en Nueva Orleans, aunque algunos documentos ubican a Joseph también en Haití. La ciudad del Misisipi, faro del Caribe en Norteamérica, fue el escenario principal de esta genealogía criolla.
Conviene aclarar que ni el padre del Papa, Louis Marius Prevost —nacido en Chicago en 1920— ni el propio pontífice vivieron en Cuba, como erróneamente han afirmado algunas voces. La infancia de León XIV transcurrió íntegramente en el entorno urbano y multicultural de Chicago.
Sin embargo, es en Nueva Orleans donde se forja el vínculo más profundo con el pasado hispano. Aunque fundada por los franceses, Luisiana fue cedida a España en 1762 por el Tratado de Fontainebleau, y gobernada por esta hasta 1803. Durante esos años, la ciudad vivió una efervescencia cultural sin parangón: franceses, españoles, africanos y pueblos originarios se entrelazaron para dar forma a una identidad única, la criolla.
Las investigaciones genealógicas revelan que los bisabuelos maternos del Papa fueron considerados "personas de color libres", una categoría que, en la Luisiana del siglo XIX, agrupaba a ciudadanos nacidos libres con ascendencia africana, europea o mixta. La línea Baquie se remonta a Jean Pierre Baquié, nacido en Francia en 1752, mientras que el abuelo Joseph Nerval Martínez era hijo de Jacques Martínez —cuyo apellido original era Martino, inmigrante italiano— y de Marie Rosa Ramos, nacida en Nueva Orleans en 1826.
El término "criollo" en Luisiana tenía una connotación más amplia que en otras partes de América: podía designar tanto a descendientes europeos como a mestizos libres con raíces francesas, españolas y africanas. Los censos del siglo XIX catalogan a varios miembros de esta familia como personas de color, revelando una rica herencia afro-criolla en la sangre del nuevo pontífice.
No se ha documentado, hasta ahora, una línea directa que vincule a sus ancestros con súbditos nacidos en España durante el dominio hispano de Luisiana. Pero la impronta española en la cultura criolla es innegable. Basta caminar por las calles del Barrio Francés para notar el aire andaluz en los balcones, o saborear los aromas del arroz con frijoles, el jambalaya o el gumbo, herederos de una fusión de cocinas que solo pudo nacer en aquella tierra mestiza.
La identidad criolla de Nueva Orleans no puede entenderse sin la España borbónica del siglo XVIII. Las leyes, la lengua, la religión y hasta la música popular llevaron la marca de ese legado. Por eso, aunque no pueda hablarse aún de un linaje español "puro", la sangre del Papa León XIV sí canta con acento criollo, y ese canto, inevitablemente, tiene ecos de España.
La historia de Robert Francis Prevost es, en el fondo, una historia profundamente americana: tejida de migraciones, de encuentros entre mundos, de luces y sombras, de mezclas y resistencias. En él confluyen Italia, Francia, Haití, África, España y el corazón vibrante de Luisiana. Desde esas raíces tan humanas, hoy asciende al trono de San Pedro.
¿No es acaso una hermosa paradoja que el Vicario de Cristo en la Tierra encarne, en su propia historia, la universalidad de la Iglesia y la riqueza de los pueblos que la nutren?
Reflexión final: un linaje en exploración
Como en toda buena historia familiar, la del Papa León XIV permanece aún abierta. La investigación genealógica ha sacado a la luz sorprendentes conexiones con el mundo criollo de Nueva Orleans, con raíces que se extienden hacia Francia, Italia, Haití, África y quizá, de forma indirecta pero poderosa, hacia la España colonial. Pero aún quedan páginas por escribir.
Los registros históricos de Luisiana, muchos de ellos en francés y español antiguo, son un terreno fértil pero complejo. La distorsión de apellidos, la ambigüedad de censos raciales y la movilidad de las familias criollas entre islas y continentes dejan siempre espacio para nuevas sorpresas. Es posible —quizá incluso probable— que nuevos documentos o conexiones olvidadas arrojen luz sobre antepasados nacidos directamente bajo soberanía española o con linaje español aún no identificado.
Geneanet y otras plataformas están facilitando esta labor detectivesca, permitiendo a investigadores y genealogistas colaborar, contrastar fuentes y reconstruir las ramas ocultas del árbol. En este proceso —tan humano como divino—, cada nombre recuperado es un pequeño acto de justicia histórica, una plegaria por la memoria de quienes nos precedieron.
Mientras tanto, se comparte aquí, de forma provisional, la imagen del árbol genealógico elaborado hasta ahora. En él late la historia no solo de una familia, sino de un pueblo mestizo, espiritual, resiliente, que hoy se asoma al mundo desde la mirada serena del nuevo Papa. Y quién sabe… quizá mañana descubramos que, en algún recodo de esa rama criolla, sopla el viento de La Mancha o del Guadalquivir.
“Porque las raíces, aunque invisibles, sostienen todo lo que florece.”
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| Árbol genealógico del Papa León XIV |



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