De Samhain a Sierra Morena: cómo los colonos trajeron a Andalucía la memoria europea del Día de Todos los Santos.
🌕 Entre calabazas y candelas: el alma de noviembre
| "Velas por las almas. Cementerio antiguo de Guarromán, al anochecer" |
Día de Todos los Santos y Día de Difuntos en Europa y las Nuevas Poblaciones
El tiempo se detiene entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre. En ese umbral donde la luz declina y el campo huele a humo y a tierra húmeda, las almas y los vivos parecen acercarse. Lo celebramos hoy entre flores y disfraces, entre cementerios y dulces. Pero la raíz es mucho más honda: viene de los bosques brumosos de Europa, de los fuegos celtas y de las viejas aldeas germánicas que un día, en 1767, enviaron a sus hijos hasta las sierras andaluzas para fundar las Nuevas Poblaciones de Carlos III.
🔥 El origen: cuando el año moría en Samhain
En la Europa celta —Irlanda, Escocia, Gales y la Galia—, el 31 de octubre marcaba el fin del año agrícola. Era Samhain, la noche en que el velo entre mundos se hacía fino y las almas podían visitar los hogares. Se encendían hogueras en las colinas y se dejaban alimentos para los difuntos. La Iglesia, al cristianizar estos ritos, situó sobre ese calendario ancestral el Día de Todos los Santos (1 de noviembre) y el Día de los Fieles Difuntos (2 de noviembre).
Así, lo que hoy llamamos Halloween no es más que la víspera de Todos los Santos —All Hallows’ Eve—, una adaptación moderna, colorida y comercial de antiguos ritos europeos.
🎃 De nabos a calabazas: el viaje hacia América
En Irlanda y Escocia, los jóvenes vaciaban nabos y colocaban dentro una vela: eran las Jack-o’-lanterns, símbolo de las almas errantes. Cuando muchos emigraron a Estados Unidos en el siglo XIX, encontraron en la calabaza americana un sustituto más grande y fácil de tallar. Allí nació el Halloween moderno: luces, disfraces y la costumbre infantil del trick or treat, heredera de antiguas peticiones de alimentos y oraciones por los muertos.
🌲 Centroeuropa: velas, campanas y almas recordadas
Mientras tanto, en Alemania, Suiza, Lorena y Alsacia, el tránsito del 31 de octubre al 2 de noviembre conservó un tono más sereno y familiar.
En Lorena se colocaban velas en las ventanas para guiar a los difuntos —costumbre que aún persiste en zonas rurales—; en Alsacia, los niños recibían dulces llamados Seelenbrezel (“rosquillas de las almas”) o Seelenwecken; en Baviera y Baden-Württemberg, se visitaban los cementerios y se ofrecían panes de ánimas.
Son tradiciones que nuestros colonos conocieron y trajeron consigo a Sierra Morena, del mismo modo que trajeron el huevo de Pascua decorado, la corona de Adviento y el árbol navideño.
⛪ España y Portugal: flores, oración y silencio
En la península, la cristianización fue profunda, pero no borró del todo la herencia ancestral.
En Galicia, la Noite dos Calacús conserva aún las calabazas talladas y la idea de que las ánimas regresan al hogar. En León y Zamora se hablaba del aguinaldo de los difuntos, una ronda de niños que pedían pan y dulces por las calles, costumbre emparentada con la irlandesa.
En Portugal, la tradición de los Pães por Deus tiene el mismo eco: los pequeños van de casa en casa pidiendo dulces o dinero “por las almas”.
¿Te suena familiar? Quizá sí, porque en algunos pueblos de Jaén, Córdoba o Sevilla los más pequeños vuelven a hacerlo hoy, sin saber que repiten un gesto de siglos.
🌄 Las Nuevas Poblaciones: memoria importada, raíces mezcladas
Cuando Carlos III fundó en 1767 las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andalucía, llegaron familias enteras desde Alemania, Suiza, Alsacia y Lorena. Traían su lengua, su fe y su calendario festivo. Entre las tradiciones domésticas que sobrevivieron al tiempo —el huevo pintado, los dulces de miel, la vela encendida por los difuntos— pudieron también viajar las costumbres de estos días de noviembre.
Quizá aquel colono de apellido Metzger o Kopf encendía una candela al anochecer del 1 de noviembre, tal como lo hacía su madre en Alsacia.
Quizá aquel otro Brice de Martín Malo (Guarromán) y su mujer de apellido Masson, Vincent o Vogel enseñaron a sus hijos a rezar por las almas con una luz en la ventana, como en su pueblo natal junto al Rin.
Y quizá por eso, todavía hoy, en muchos hogares de descendientes colonos, se conserva el respeto casi sagrado por el Día de los Difuntos: limpieza de tumbas, flores nuevas, silencio y oración.
🕯️ Un legado que se transforma
Las modas llegan y se mezclan. Halloween ha irrumpido en las calles españolas con disfraces, calabazas y caramelos, pero no es algo extraño ni ajeno: es una versión americana de algo que ya era europeo, incluso hispánico.
En cierto modo, el círculo se ha cerrado: lo que salió de nuestros ancestros europeos regresa ahora a través del Atlántico, transformado, pero con la misma esencia de memoria y luz.
🪶 Invitación a nuestros lectores
Si eres descendiente de colonos o conoces costumbres familiares vinculadas al Día de Todos los Santos o de los Difuntos —velas, dulces, oraciones, canciones, juegos o supersticiones—, deja tu testimonio en los comentarios.
Cada detalle puede ayudarnos a reconstruir ese mosaico cultural que nuestros antepasados trajeron desde el corazón de Europa hasta las sierras de Andalucía.
Pentabuelos
Proyecto de memoria viva de los descendientes de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andalucía (1767)
“Recordar es volver a casa”.
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