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| "Vidas rotas en Sierra Morena: el testimonio visual de una estafa humana." |
Hoy no escribo con la pluma del historiador, sino con el corazón del nieto. Escribo con la sangre de aquellos que cruzaron Europa buscando una "Tierra Prometida" y encontraron, en lugar de paz, un sistema diseñado para exprimirlos hasta los huesos.
Hace poco ha llegado a mis manos un documento que me ha revuelto el alma. Es el memorial del capitán suizo Joseph Antonio de Yauch (1769). En sus páginas no hay estadísticas frías, hay gritos. Hay hombres y mujeres —nuestros antepasados— que no podían salir de sus barracas por rubor, porque estaban literalmente desnudos. Hay padres que veían cómo sus hijos recibían raciones de pan que pesaban media libra menos de lo prometido mientras los "Directores" locales se enriquecían con tiendas oficiales.
Es vergonzante leer cómo se les obligaba a trabajar los domingos bajo amenaza de grilletes y palos, tratándolos peor que a esclavos, mientras esos mismos jefes enviaban informes a la Corte diciendo que nuestros abuelos eran "viciosos" y "borrachos" para ocultar su propia negligencia.
Nos dijeron que las Nuevas Poblaciones fueron el sueño de la Ilustración. Este documento demuestra que, para los que estaban en el surco, fue una pesadilla de barro, hambre y desprecio.
A continuación, comparto con todos vosotros la transcripción íntegra de este expediente. Os pido que lo leáis con respeto; es el testimonio de la resistencia de nuestra gente frente a la tiranía de unos funcionarios que creyeron que, por ser extranjeros y pobres, no tenían derechos.
Hoy, más de 250 años después, les devolvemos esa voz que les arrebataron.
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| "Dos plumas y un mismo destino: la denuncia de Yauch activa la justicia del Rey." |
Denuncia de D. Joseph Antonio Yauch, mayor general del cantón de Ury en Suiza.
Primero: Carta de D. Joseph Antonio Yauch, dirigida a su magestad el Rey D. Carlos III, comunicando los abusos y penalidades que sufren los colonos en los asentamientos de las nuevas poblaciónes de Sierra Morena y Andalucía, en fecha de 14 de marzo de 1769.
Carta denuncia a S.M. el Rey, a instancia de los pobres colonos:
Señor: D. Joseph Antonio Yauch, Caballero del orden de S. Esteban, y mayor General de su loable cantón de Ury en Suiza, que tuvo el honor de servir a V.M. en el Regimiento Suizo de Bexler por espacio de 19 años continuos hasta su reforma por todas las clases de Cadete hasta Capitán, habiéndose hallado en la Guerra de Italia en todas las funciones, Sitios, y Batallas, donde se encontró el referido Regimiento. A L.R.P. de V.M. con profunda veneración dice: que llevado del amor y celo que siempre ha tenido al Real servicio de V.M. se ha constituido con aprobación de V.M. traer cien familias Suizas y Alemanas para la población de Sierra morena, bajo las reglas prescriptas en la contrata de D. Juan Gaspar de Thurriegel, de las que ha conducido doce, que componen unas setenta personas entre grandes, chicos, y medianos de ambos Sexos, que quedan colocadas entre Carmona, y Écija, en el Terreno que se les ha señalado: sobre lo cual le es indispensable hacer presente a V.M. que en el tiempo que se mantuvo en Sierra morena ha observado, tanto por las quejas de los nuevos habitantes, como por informes particulares lo siguiente.
A cada Persona de diez y seis años arriba se suministra ocho cuartos y una ración de Pan; de diez años hasta los diez y seis, seis cuartos y una ración de Pan; de diez años abajo cuatro cuartos, y media ración de Pan: esto es en la Venta quemada; pero en las demás Poblaciones se lamentan los Colonos, no se observa con ellos lo mismo, porque confundiendo las edades de la Juventud algunos que cumplieron los 16 años, y otros que pasan los diez no perciben lo que les es debido según el señalamiento antecedente, de forma que gravados en este particular, y en el pan que diariamente se les da, se hallan llenos de miseria, porque como están obligados a comprar los Víveres de los Vivanderos puestos por los Directores, y privados ellos de vender unos a otros cosa alguna de Comestible, no les alcanza para sustentarse lo que se les suministra diario, cuanto menos para vestirse que ciertamente lo necesitan.
A cualquiera Colono que se le suministra por necesidad un par de Zapatos, u otra pequeña prenda de Vestuario para cubrir la desnudez, cada cuatro días se le retiene media peseta del prest diario, hasta que ha pagado su coste.
Hay infinitos de estos habitantes, que están absolutamente desnudos, y de rubor rehúsan presentarse delante de las Gentes, a muchos por el viaje se les pudrió la Ropa, a otros con el uso y el trabajo en su destino se les arruinó enteramente, por lo que parece este punto digno de la atención de V.M.
Los Utensilios precisos para el uso de estos moradores en la Venta quemada no se ha suministrado el más mínimo en la Peñuela, y más Poblaciones, se ha dado alguna cosa, pero los más tuvieron que pagar en dinero contante un tanto por aquellos pocos muebles.
En cuanto a Camas se ha dado para cada dos Personas grandes un Jergón, y una manta nueva, y para dos Chicos un Jergoncito con su manta todo nuevo, sin sábana, Cabezal, ni otro ajuar para guarecerse de los rigores del Invierno, de suerte que como la mayor parte habita en Barracas, y estas son de poco abrigo, las mantas muy ligeras padecen infinito.
Las Herramientas, y más Instrumentos suministrados para la labranza son de pésima calidad, y lo que resulta es ser preciso estarlos componiendo cada día, y que el pobre Colono pague la compostura de lo señalado para la manutención. Aconteció varias veces que los Paisanos hurtaron algunas piezas de herramienta a los Colonos, y estos miserables tuvieron que reponerla de su prest.
En la Carlota se dieron las Vacas para la labranza, pero nada para la manutención, de suerte que como los hacen trabajar todo el día, y a la noche no tienen que darles de comer es preciso soltarlas para que busquen en el Campo su alimento: acontece que hambrienta la Vaca se va al sembrado, la toman los Paisanos, la llevan al Director de la Población, castigan al Dueño, quitándole del prest lo que estimaron vale el daño. Otras veces se alejan las Vacas, y a la mañana por que no están prontas para ir al trabajo se castiga al dueño no con palos, o grillos, como si este harto de trabajar todo el día no le fuese debido el regular reposo.
Si muere cualquiera Res del Ganado que se suministra a esta gente, se lo hacen pagar descontándole de su prest cada cuatro días media peseta.
Al tiempo de la distribución de las Vacas reparó un Colono, que la que le daban no tenía dientes, y que estaba enferma, repugnó el recibirla, pidiendo al Director la mandase registrar por peritos, respondió aquel que la tome, que si se muere será de cuenta de S.M. y no de la del Colono; a pocos días muere la Vaca, sin haberla ejercitado en nada, a cuenta de ello el Dueño llevando la Piel al Director, y este dispone se venda la carne a los demás Colonos, y que el infeliz pague de su prest el coste que tuvo la Vaca, dándole otra, y a pocos días muere de enfermedad, e imponerle nuevo descuento, y generalmente, y a cualquiera que le muere un animal, se lo hacen pagar, y reponer con media peseta de descuento cada cuatro días.
En el Departamento de la Peñuela le mató el ave de rapiña una Gallina a un Colono, y le llevó otra, y le descontaron de su prest 20 reales para reponerlas.
Para evitar las disensiones entre los Paisanos, y Colonos determinó D. Fernando de Quintanilla poner un Pastor Español para la guarda, y custodia de sus Ganados rompió el Pastor una pierna a una Vaca, muere aquella, y obligan al Dueño a que la pague de su prest sin que el tenga la menor culpa. A muchos de los Colonos que llegaron al principio se les destinó sus Tierras, las empezaron a cultivar con ardor, hicieron su Barraca, y adelantaban con gran éxito el cultivo, empleando en esto algún dinero que trajeron de su País, y sin disfrutar su trabajo los hicieron mudar a otro Paraje más distante, practicaron lo mismo en él, y al cabo de algún tiempo los hacen transmigrar de la Peñuela a la Carlota, perdiendo el afán de sus Tareas, y lo que han gastado en los dos primeros destinos.
A una legua más allá de Bailén se hizo el reparto de tierras a algunos colonos, pero es un paraje muy árido, y de poca esperanza que fructifique, mal sano, y falto de agua, de manera que algunos tienen cerca de media legua que irla a buscar, pudiendo colocarlos más adelante en parajes cómodos, con agua, y que prometen ventajas a los habitadores.
A los habitantes de las nuevas Poblaciones de la Carlota, Peñuela, Venta de Miranda, y otras de aquel Distrito, los hacen trabajar diariamente, no tan solo los días de fiesta, sino también los Domingos, y si alguno falta lo castigan con palos, y Grillos, sin que sea exento en este día el enfermo, aunque tenga calentura, que si lo hace presente le descuentan media peseta del prest con pretexto de ser para pagar un hombre que trabaje por él. Es imponderable, Señor, la armonía, que causa a esta gente el que los hagan trabajar los días de fiesta, y particularmente los Domingos, claman amargamente, y dicen que si estuvieran esclavos no les harían hacer más, sin que tengan en lo humano otro recurso, que a las piedades de V.M.
El Pan que se suministra a estos nuevos Colonos lo más del tiempo es de mala calidad, es falto casi siempre de más de media libra, como se verifica del que han entregado al exponente al paso por la Venta de Miranda, que trae para Testimonio, no dejándole a esta gente ni el arbitrio de quejarse, porque al que lo ejecuta inmediatamente le amenazan con palos.
Hay muchos de esta gente que ha más de un año que no se han confesado por falta de Confesores, y carecen absolutamente de pasto espiritual, cuya importancia necesita pronta providencia.
En la baja Andalucía todavía no hay establecido ningún Hospital, y los enfermos de peligro se conducen a Écija, donde se confiesan por intérprete perjuicio, porque debiendo servirse de Intérpretes Españoles, les hacen pagar más caro las manufacturas, que si ellos mismos las trabajaran tendrían este alivio más en su beneficio.
Tampoco se ha suministrado a las familias el Cáñamo, Lana, y Esparto que previene el Art. 52 de la Instrucción, para que empleándose en su beneficio las mujeres ayuden a los progresos de la Población.
A todo Colono en general le está privado el uso de armas lícitas, habiéndoles quitado, o roto algunas que trajeron de sus Países, sin haberles dado nada por su valor, de que resulta que continuamente los Paisanos como saben están indefensos, les entran en las Casas, y Chozas, les hurtan lo que tienen mejor, les hurtan los hierros, y utensilios de labranza, y después tienen los infelices Colonos que reponerlo de su socorro, no estando libres las mujeres de los insultos de los mismos Paisanos, que usan de todo género de Armas.
Han licenciado los Directores a varios, por haberles sobrevenido indisposición en los Pies, Brazos, o rotura sin haberles hecho curar, que era fácil, ni dado el más mínimo auxilio para retirarse a sus Casas, desnudos, y llenos de miseria: de estos encontró el exponente tres en el camino que pasaban a Sevilla a quejarse al Intendente de esta irregularidad.
En la Venta quemada ha recogido el que expone un Colono licenciado bastante Joven, que con su mujer iba pidiendo limosna, cuya desnudez es imponderable, lo hizo de vestir, y actualmente está trabajando en el despacho de las tierras, mantenido de cuenta del Exponente: de que se infiere que la miseria inutiliza a muchos.
Dn. Juan Gaspar de Thurriegel ha publicado en Alemania por manifiesto la Real Cédula de V.M. el nuevo establecimiento, que se hace en Sierra Morena ofreciendo a todos los que quisiesen venir tres sueldos de Francia por legua hasta llegar a Schlev Statt, y otros parajes donde tenía sus comisionados para recibirlos: con esta oferta se presentaron varias familias en las casas señaladas, pero los Comisionados no les han pagado los tres sueldos por legua, diciéndoles que en otra parte se les satisfaría, cuyo caso no ha llegado, y los que están en este descubierto claman sumamente se les indemnice del desembolso que hicieron, que entre todos llega a cerca de cuatro mil pesos, según el Intérprete de la Carlota asegura, en consecuencia de la nota, que se ha tomado para remitir a la Real deterninación de V.M.
Ultimanente, señor, todo lo hasta aquí mencionado es por mayor lo que experimentan estos nuebos vasallos de V.M. por que si se examina menudamente, se hallaría mucho mas, siendo cierto que los que dominan estas gentes los tratan con el mayor rigor, esparciendo la voz que el desarreglo con que viven, y el demasiado vino que bebe, es motivo de las enfermedades, y miseria que padecen, para que quando llegue a noticia de V.M. los exceso, y mal trato que se da a estos infelices, que abandonaon sus Paises y Parientes para mejorar de suerte en los dominios de V.M. no hagan impresión en la Real mente de V.M.
Este es el estado en que está la nueba Población de Sierra Morena, las necesidade, miserias, y extorsiones que padecen los nuebos havitantes de ella, que llrando amargamente su desgracia han pedido al exponente lo haga presente a V.M. como lo executa, y rendidamente en nombre de ellos y el suyo Suplica a V.M. se digne compadecido su Real animo de las miserias, y calamidades de esta pobre gente, mandar pase un sugeto inteligente de sana conciencia à reconocer, è inspeccionar las nuevas Poblaciones de Sierra morena con facultades de remediar, y extinguir los abusos, gravámenes, y calamidades, que padecen los Colonos, abrigándolos V.M. bajo las alas de su Real protección, para que se les trate con cristiandad y caridad, y cumpla lo que V.M. tiene ofrecido, para que se consiga el fin de poblar aquella parte de sus Dominios, tomando V.M. la providencia, que juzgue más adecuada al bien de su Real Servicio. Madrid 14 de Marzo de 1769. Dn. Joseph Antonio Yauch.
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Segundo:
Carta D. Miguel de Muzquiz, ordenando al Sr. D. Francisco Carrasco, una especie de inspección secreta en las Nuevas Poblaciones, para determinar si lo denunciado por D. Joseph Antonio Yauch, como portavoz de los maltrechos colonos, es cierto o no y poder atajar los abusos.
Dn. Joseph Antonio de Yauch, mayor general del cantón de Ury en Suiza, otorgó contrata con el Rey que aprobó S.M. a consulta del consejo para dirigir a las nuevas Poblaciones de Sierra Morena cien familias suizas y alemanas, de las cuales ha conducido en persona setenta individuos: con este motivo ha reconocido aquellos Establecimientos y tratado los colonos, y de resulta de este viaje ha dado memorial a S.M. de que es copia la adjunta; y enterado su real ánimo del contexto de cada uno de los capítulos que contiene, me manda remitirlos a V.S. para que examinándolos, se instruya V.S. de las quejas que a voz de los Colonos produce Yauch; y a este fin quiere S.M. que cuando V.S. se restituya a la Corte, se pase por las nuevas Poblaciones sin constar de persona alguna de palabra o por escrito que V.S. hace su viaje a ella; por considerar precisa esta precaución para sorprender así a los Colonos, como a los Jefes y demás encargados de todo lo concerniente a los progresos de aquellos Establecimientos.
Puesto V.S. en ellos, quiere S.M. que V.S. se informe y examine por sí mismo si se da mal trato a los Colonos, y siendo cierto, averigüe V.S. de qué principios procede, y quiénes son los que más influyen; que V.S. pese el pan que comen los Colonos sorprendiendo también en esta diligencia a los encargados. Manda también S.M. que V.S. se informe si es verdad que se han construido ya de tres veces unas mismas casas por estar mal fabricadas, y todo lo demás contenido en el memorial de Yauch; porque S.M. quiere ser instruido por medio de V.S. del estado de las nuevas Poblaciones y de si son o no fundadas las quejas que se han dado, y resaltan contra los que deben cuidar de ellas. Prevengo a V.S. de su real orden para su cumplimiento. Dios guarde a V.S. muchos años. El Pardo, 16 de marzo de 1769. — Miguel de Muzquiz.
Sr. Don Francisco Carrasco.
Transcripción literal hecha por
Agustín Castro Martínez
Pentabuelos


Gracias por compartir está información. Siempre ayudando a ampliar y completar nuestros conocimientos sobre nuestros antepasados
ResponderEliminarGracias a ti por leer y comentar. Son documentos que encuentro en archivos, los transcribo y publico, por si sirven a alguien; siempre sin ánimo de lucro.
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